Zhangjiajie

Llego a las siete de la mañana a mi destino: Zhangjiajie. Descargo todas mis pertenencias en el hotel y me pego una ducha para tratar de despejarme. Desayuno de camino a la estación de autobuses y me meto en el primer autobús que sale hacia el parque nacional de Zhangjiajie. Solo tengo dos días para visitar este parque, que es lo bastante grande como para necesitarse un mínimo de tres días si se quiere por completo. Por la noche, en el tren, no he podido descansar demasiado por lo incómodo de la cama, pero sobre todo por la constante paranoia mental de pasarme mi estación. Paranoia que sin remedio me ha sumido en un superficial e intranquilo sueño. Esta vez no me sobra tiempo como para invertirlo en una mañana de tranquilidad. Recuerdo, ya vagamente, aquella sensación de vivir sin prisas ni tiempo. De poder retrasar los planes durante días de ser necesario. Esa habilidad la perdí hace ya un par de meses, y a menos de quince días de finalizar el viaje solo está presente en algún recóndito lugar de mi memoria.

IMG_20150821_122509~2

Me hago con un bono de entrada para tres días a mi llegada al parque por una cuantiosa suma. Esta vez ni trato de conseguir un descuento valiéndome de alguna de las innumerables e inútiles tarjetas que suelo llevar en la cartera. De camino a la entrada principal, mientras analizo el mapa del parque que me he cogido en el hotel, mapa que por cierto no tardaré en aborrecer, me encuentro con una pareja de españoles que hacen de guías para un pequeño grupo de gente. Según me cuentan de vez en cuando se cogen vacaciones para organizar viajes en grupo y encargarse de toda la logística. La gente que contrata sus servicios paga un sobrecoste a cambio de esta labor y de la experiencia que han ido acumulando durante sus numerosos viajes. Personalmente me parece una forma de viajar tan buena como sacrificada (http://www.viajes.quetequitenloviajao.com/) y no puedo sino sentir cierta envidia. Como el parque no les resulta desconocido me dan su opinión sobre los lugares que no debería perderme y algunos cuantos consejos muy útiles que me ayudan a planificarme el itinerario de los dos días que tengo. Me despido de ellos agradecido de habérmelos encontrado y doy comienzo a mi jornada laboral.

Avanzo a buen ritmo sorteando enormes grupos de turistas que siguen a personas con brazo en alto y bandera en ristre. Todo el mundo parece tomárselo con calma excepto yo. Como si no albergaran expectativas de aquel lugar en tan soleado día. Puede que mi planteamiento a modo de visita relámpago sea más que mejorable. Que no sea la mejor manera de disfrutar de un entorno en apariencia único como en el que poco a poco me estoy internando. Ya es tarde para cambiar de planes.

En media hora, tanto por el esfuerzo como por la alta temperatura, me encuentro sudando a mares, con una de las camisetas que me compré en filipinas adheridas a la piel. Me voy internando en el parque alejándome de las vías más concurridas. El camino consiste en una calzada de húmedas piedras recubiertas de liquen. Un pequeño riachuelo de agua transparente avanza en paralelo al camino. Saludo en chino a todo aquel que me cruzo pronunciando de forma muy mejorable y haciendo uso de una de las pocas palabras chinas que me he aprendido, y la gran mayoría responden con una sonrisa, agradecidos de ser testigos de mi esfuerzo.

IMG_20150822_171055~2

De vez en cuando me detengo a sacar una foto o a observar el paisaje. Según me han dicho se basaron en este parque para la película de Avatar, y no es difícil ver similitudes entre los picos de piedra que me rodean y las montañas flotantes del planeta Pandora. Enormes riscos de roca marrón claro coronados por una frondosa capa de vegetación. Como dedos de una enorme mano que surgen de la tierra tratando de hacerse con alguna desprevenida nube. Y como rebaño que lleva las de perder las nubes se defienden rociándolo todo con agua, con la esperanza de que el espeso manto verde sepulte para siempre aquellas ensoñadoras montañas.

Las dos primeras horas transcurren entre cañones y arboledas. El terreno se va haciendo cada vez más abrupto hasta que se convierte en una ininterrumpida sucesión de escaleras. Otra vez escaleras. Las vistas de momento no han sido tan espectaculares como me han prometido, pero no dudo de que irán mejorando según vaya ganando altura. En la parte alta del camino aparezco en medio de una carretera. Me subo al primer autobús que veo pasar para dirigirme a la zona siguiente.

Me deja en una de las zonas más altas y con mayor afluencia de gente. Algo que comprendo nada más alcanzar el mirador más cercano. Las vistas cambian de forma radical. Ante mi veo extenderse hasta el horizonte una infinita sucesión de torres de piedra y de inmensas paredes de roca que a modo de espadas rasgan la superficie. La imagen no contiene nada que no haya visto hasta este momento, enormes formas rocosas y verdosa vegetación por todas partes. Pero verlo plasmado en un inmenso mar tiene su atractivo. Un sol que ya ha comenzado su descenso lo baña todo, dando un toque dorado a la piedra.

IMG_20150822_151322~2

IMG_20150822_132930~2

Tras disfrutar unos minutos de las vistas y sacar unas cuantas fotos me pongo en marcha de nuevo y comienzo a descender por una boscosa ladera. Cada cierto tiempo atravieso pequeños grupos de casas que tratan de disfrazar de poblados locales pero que no dejan de ser tiendas de suvenires. De vez en cuando se abre un claro que me permite ver desde otra perspectiva el mismo mar que he divisado desde el mirador. Para cuando me doy cuenta, he descendido toda la altura que había ganado en las horas iniciales del día y el sol ha hecho exactamente lo mismo. Al mirar el reloj me doy cuenta de que solo quedan dos horas para el cierre del parque. Y me encuentro en el lado opuesto del parque. Va siendo hora de regresar. Analizo el mapa una vez más tratando de localizar mi posición exacta y de ver cuál es la forma más directa de llegar a la salida. Me la juego a preguntar al único grupo de gente que veo bajar por mí mismo camino, pero no consigo hacerme entender. Mirando el mapa que tengo en el móvil, descubro un camino que parece ir directo en esa dirección. Desando unos cuantos minutos hasta que me lo encuentro. Se trata de unas escaleras que van subiendo la loma pero en dirección opuesta a la del camino por el que bajaba. Queda claro por el limo verde que las recubre por completo y por los arbustos bajo los que se ocultan que ya nadie las usa. Según el mapa ascienden en la dirección en la que debo dirigirme, pero a medio camino desaparecen para volver a aparecer unos cuantos kilómetros por adelante. Tengo dos opciones. La primera es regresar por el mimo camino y deshacer todo lo que he hecho, lo que me llevaría de tres a cuatro horas. Y la segunda es jugármela con este nuevo descubrimiento.

IMG_20150821_171658~2

Decido probar suerte y me la juego subiendo por las escaleras verdes. Como no sé si me estoy adentrando en un callejón sin salida las subo corriendo, de dos en dos, por si al final no me queda otro remedio que dar media vuelta y desandar todo el camino. Aunque es evidente que esas escaleras hace tiempo que no se usan, son exactamente iguales a las que llevo utilizando todo el día. Deduzco que a algún lado tienen que ir a parar.

Pero tras una hora sin parar, sudando la gota gorda, subiendo a la carrera veinte peldaños para seguir a paso ligero los diez siguientes, repitiendo esa misma operación una y otra vez, todavía me encuentro en medio de un bosque que desconozco. La imagen que veo a mi alrededor no ha variado un ápice. Árboles por todos los lados. Lo único que rompe la monotonía son las escaleras de musgo que utilizo. Preocupado por estar perdiendo un tiempo precioso, mi mente se adelanta buscando voces o sonidos de vida civilizada. Según avanza el tiempo menos tranquilo estoy y más acelero el paso. El intervalo de tiempo entre cada divagar de mi mente se reduce y no puedo evitarlo por mucho que trato de concentrarme en subir escalón tras escalón. Mi reino por el sonoro escupitajo de un chino.

IMG_20150822_173413~2

De repente paro en seco. Me encuentro en medio de un cruce vagamente familiar. Me detengo a recuperar el aliento mientras observo lo que me rodea. Por más que miro no puedo evitar sentir cierta sensación de reconocimiento. Miro hacia los dos caminos que se abren frente a mí con la esperanza de que algo active alguna zona de mi cerebro. Y entonces es cuando el ansiado ruido llega a mis oídos y me hace dar un respingo. Comienzo a correr de nuevo en su dirección hasta que esta vez sí llego a otro cruce que estoy seguro de haber atravesado con anterioridad. Antes incluso de haberme subido al autobús. Un increíble devenir de los acontecimientos. Parece que sigo estando de suerte. Por primera vez veo posible llegar a tiempo. Como falta menos de una hora para el cierre del parque no reduzco el ritmo hasta que adelanto a alguno de los grupos de turistas con los que he comenzado el día. Ha sido una soberana paliza. La cerveza de hoy me la he ganado con creces.

IMG_20150822_171858~2

Tras bajarme del autobús que me lleva de regreso al pueblo me detengo en unos puestos ambulantes a comprarme la cena. Posiblemente a causa de no haber probado bocado durante todo el día, todo lo que se encuentra al alcance de la vista tiene una pinta deliciosa. Me agencio una enorme bandeja de arroz y otra de noddles y cuando me dispongo a partir hacia el hotel, sin poder esperar a devorar todo lo que llevo, me encuentro con la pareja de guías que me he encontrado esta mañana. Me invitan a cenar con ellos. Sentados en la mesa de un bar en el tomamos unas cuantas cervezas mientras hacemos cuenta de la comida disfrutamos de una agradable conversación. Hablamos de viajes pasados y esperanzas futuras, de experiencias vividas y anécdotas que difícilmente se olvidan. Nos echamos unas cuantas risas en general. Sin duda, un buen final para este día.

El segundo día de aventura me interno en el parque por otra entrada. Esta zona está mucho más concurrida ya que alberga las vistas más impactantes del parque. Es mi último día de visita y me quedan demasiadas cosas por ver, por lo que de nuevo en más de una ocasión me veo corriendo para poder abarcar el área más grande posible. Al contrario que en el día de ayer, mis esfuerzos no tardan en ser recompensados con paisajes espectaculares.

En las zonas más concurridas, aquellas en las que la gente se agolpa con sus cámaras sacando infinidad de fotos, veo que el entorno pasa a un segundo plano. Cuando me acerco a observar el paisaje y sacar unas cuantas fotos la mayoría de la gente se me queda mirando, me señala o llama la atención de alguna persona cercana con el codo para que sea testigo de mi aparición. Y no hablo de cinco o seis personas. Hablo de caminos abarrotados en los que tienes que ir empujando para poder avanzar. Aunque la gente se agolpa en algunas de las mejores panorámicas del parque, acabo disfrutando mucho más de aquellos momentos en los que el escenario de delante aguarda únicamente para mí.

PANO_20150822_141214~2

PANO_20150822_151221~2

Para la mañana del día siguiente tenía pensado visitar la montaña de Tianmen, otra de las visitas obligadas. Pero al acercarme al teleférico que se coge para subir a lo alto de la misma y ver una interminable cola de entrada de al menos una hora de espera, no tardo en cambiar de opinión. No me apetece pasar la mitad de la mañana a la espera de que llegue mi turno. Me conformo con lo que ya he visto.

Un comentario en “Zhangjiajie

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s