Indonesia

Atardecer en Kuta
Atardecer en Kuta

Tras aterrizar en Bali, el húmedo calor nos hace olvidar de inmediato el intenso frío con el que hemos convivido durante los últimos días en Auckland. Nos adentramos en una masificada Kuta desbordada de turistas y con miles de motoristas recorriendo sus calles, que sorteando coches parecen competir en una loca carrera sin final. Es un lugar que nos repele desde el primer momento, pero en el que tenemos que permanecer durante una semana para extender nuestro visado. Durante esa semana nos dedicamos a visitar templos y a surfear enormes olas que nos engullen y centrifugan con demasiada facilidad. Y también nos topamos llevándonos una agradable sorpresa con la gastronomía Indonesa, degustando uno de los Nasi Goreng más deliciosos del país.

Playa al sur de Bali
Playa al sur de Bali

Atardecer en Nusa Lembongan. En este país no amanece, solo atardece
Atardecer en Nusa Lembongan. En este país no amanece, solo atardece

Atardecer en Kuta
Atardecer en Kuta

Ander dando clases particulares de inglés. Cuánto echa en falta trabajar este muchacho
Ander dando clases particulares de inglés. Cuánto echa en falta trabajar este muchacho

Nada más recuperar el pasaporte huimos de allí. Llega el momento de comenzar una de las experiencias más extremas del viaje: un curso de meditación de diez días. Durante estos diez días nos van a enseñar la técnica de meditación Vipassana, palabra que significaría algo así como “ver las cosas tal y como son en realidad”. Es una técnica con la que se persigue la purificación de la mente mediante la auto-observación, y que se supone ayuda a enfrentarse a las tensiones y problemas del día a día entre otras cosas.

Vistas desde el centro de meditación
Vistas desde el centro de meditación

Durante este curso se debe guardar completo silencio. Está prohibido cualquier tipo de contacto físico con otra persona y además debes atenerte al siguiente código disciplinario: abstenerte de matar cualquier criatura viviente, abstenerte de robar, abstenerte de todo tipo de actividad sexual, abstenerte de mentir y abstenerte de cualquier tipo de intoxicante. Nada más llegar nos despojan de móviles, ordenadores, libros, cuadernos, bolígrafos y cualquier dispositivo en general que sirva para leer, escribir o escuchar música. Hay que estar concentrado en la meditación las veinticuatro horas del día.

Bosque lleno de hormigas que no se deben pisar
Bosque lleno de hormigas que no se deben pisar

El primer segundo del primer día ya rompo con el voto de silencio. Al despertarme sobresaltado con el sonido del gong a las cuatro de la mañana no puedo evitar lanzar un “me cago en su madre” al viento. Me levanto y me dirijo a la ducha, que no es otra cosa que un balde con un cazo para tirarte el agua por encima. Hasta el segundo día no descubro que existen en el pasillo grifos con agua caliente. Ese primer día, derramando agua helada sobre mi cabeza, empezaba cuesta arriba.

El horario es criminal. Once horas de meditación al día, comenzando a las 4.30 de la mañana y finalizando a las 21 de la noche. Tras todo un día sentado de piernas cruzadas el dolor tanto en piernas como en la espalda es insoportable. Me paso las horas buscando una postura que no me haga sentir dolor, algo que resulta imposible. Según se acerca la noche no puedo pensar en otra cosa que no sea tumbarme en la cama. Y eso que el colchón es poco más blando que el suelo y la almohada tan suave y elástica como una piedra. De lo único que no tengo pegas es de la comida. Aún siendo vegetariana es deliciosa y enseguida me acostumbro a no cenar, ya que lo único que se permite comer a la tarde es una pieza de fruta acompañada de un té.

El primer paso para poder comenzar a trabajar con esta técnica es poder controlar el constante flujo de pensamientos aleatorios con el que a diario bombardeamos nuestra mente. Recuerdos del pasado o pensamientos sobre un futuro que ni existe ni existirá, que generalmente sólo sirven para crear desdicha o convertirse en una carga emocional añadida. Son estos los que muchas veces nos empujan a estar cabreados, a ser pesimistas o a actuar de determinada manera ante ciertas situaciones. Una vez liberada la mente de esta carga, se puede comenzar a trabajar con las sensaciones.

Zona de ejercicios. En único permitido era andar por este camino, que rodeaba un par de árboles
Zona de ejercicios. En único permitido era andar por este camino, que rodeaba un par de árboles

Lo más duro del curso llega el quinto día. Empezamos a realizar tres ejercicios de fuerte determinación al día. Consisten en no mover un solo centímetro de tu cuerpo durante al menos una hora. Algo que se puede convertir en una pesadilla. Hasta el cuarto intento no lo consigo. Estos ejercicios sirven para mostrar lo que se puede hacer con una mente entrenada. Tienes que dejar la mente en calma, en un estado de concentración en el que ni quieres dejar de sentir dolor ni deseas que llegue el placer. Solo hay que observar las sensaciones del cuerpo de manera objetiva. La diferencia en dolor que se siente estando concentrado o sin estarlo es increíble. Si pierdes la concentración, lo que al principio me solía pasar tras cuarenta o cincuenta minutos, mantenerte quieto se convierte en un calvario. Sudaba y temblaba debido al esfuerzo mental que me exigía no moverme y cada segundo se convertía en minutos. Pero estando concentrado, ese mismo dolor se mantiene en niveles controlables. Notas como su intensidad sube y baja en suaves oleadas, pero nunca para convertirse en algo insoportable. Y con el tiempo dejas de notar ese dolor. Te das cuenta de que muchas veces el dolor que sentimos no es físico sino mental.

No voy a detallar en que consiste la técnica, ni voy a contaros todo lo que sentí a lo largo de estos diez días. Seguramente ninguno me haréis caso, pero no puedo más que animaros a vivir esta experiencia. Y si os contara todo lo que pasó, os podría estar sugestionando. Y lo más importante aquí es que sea una experiencia única y personal.

2 comentarios en “Indonesia

  1. Bueno Julen me alegró de tu experiencia de vipasssana o en tibetano sine llevó practicándola desde hace veintitantos años es la misma técnica de la meditación Zen.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s