La comarca

Este relato narra la historia de un pastor neozelandés que un día mientras pastoreaba a sus ovejas se paró a saciar sus necesidades en un arbusto en el preciso instante en el que Peter Jackson aterrizaba a quince metros de donde meaba y tras acercársele sin mucho sigilo le preguntó si no le importaría que llenara sus tierras con gnomos y agujeros. Tras esa meada, uno se haría famoso y el otro rico. Así es como años después Ander y yo llegamos a sus tierras, y tras pagar 75 dolorosos dólares nos embarcamos en un viaje de ida y vuelta con el fin de saciar el lado friki que durante mi infancia me hizo compañía.

Entre lechugas y tomates
Entre lechugas y tomates

Verdes colinas de Hobbiton
Verdes colinas de Hobbiton

Lo cierto es que Nueva Zelanda parece haber sido concebida para que aquella película pudiera ser grabada. A lo largo del viaje, la sensación de ir a caer en un agujero hobbit tras doblar la siguiente esquina nos ha perseguido pisándonos los talones. Y son cientos los lugares en los que alguna escena del filme fue grabada.

Tras atravesar en autobús campos de verdosas colinas, aquella mañana lluviosa nos adentramos en un escenario de ensueño. Treinta y nueve agujeros hobbit esparcidos por varios montículos, con su lago, su huerto, la aldea del Dragón verde y árboles de apariencia mágica por todos los lados.

Casa de Sam Sagaz Gamyi
Casa de Sam Sagaz Gamyi

Casa del vecino de Sam.  Al pobre nunca se le ha valorado lo suficiente
Casa del vecino de Sam. Al pobre nunca se le ha valorado lo suficiente

Bolsón cerrado
Bolsón cerrado

The Hill
The Hill

La guía, cuya voz alcanzaba bastante más que su estatura, y que a pesar de la pasividad de un público poco entregado se mostraba alegre y dicharachera, comenzó llevándonos al huerto. De ahí, a la casa del hobbit barredor, al camino por el que el carro de Gandalf hace su primera aparición, a Bolsón cerrado, a la casa de Bilbo, a la casa de Sam y la de su desconocido vecino, el campo de festejos y como colofón final, a la pequeña aldea del Dragón verde. Allí nos embutimos en atuendos hobbitianos mientras degustábamos una refrescante cerveza. Aprovechamos para sacar unas cuantas fotos, mudo testimonio de mi carente habilidad para esto del posaje.

Caminando hacia Bolsón cerrado
Caminando hacia Bolsón cerrado

El puente hacia La posada del Dragón verde
El puente hacia La posada del Dragón verde

Cartel de anuncios
Cartel de anuncios

El puente y el molino
El puente y el molino

Tomando una cerveza en la posada del Dragón verde
Tomando una cerveza en la posada del Dragón verde

Cae la noche en Hobbiton
Cae la noche en Hobbiton

En definitiva, aunque dolió pagar cantidad tan elevada, considero que fue de visita obligada. Vimos un entorno de fantasía, tan bello que de poder no dudaría en quedarme a vivir. Aunque solo fuera por unos días.

P.S.: Disculparme que este post me haya salido tan corto, y que para disimular haya tenido que meter el triple de fotos. Me da en la nariz que os tengo mal acostumbrados. Una pena, con lo cultivados que vosotros estáis y lo ávidos que siempre aguardáis a una nueva y larga entrada. Prometo volver a escribiros en un futuro una nueva aventura de por lo menos diez capítulos.

2 comentarios en “La comarca

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s