Ardor filipino

Bosque incendiado
Bosque incendiado

Al llegar a Sagada, tras atravesar un par de incendios y una enorme humareda, nadie en todo el pueblo parecía ser consciente del fuego que poco a poco se cernía sobre ellos. Solo se percibía la típica tranquilidad filipina. Comenzaba a dudar de si un filipino puede llegar a un estado de no-tranquilidad.

El dragón de fuego
El dragón de fuego

Estos filipinos son duros, pensaba yo. No se amedrentan con facilidad. Vino la oscuridad, y de su mano llegó un ser mitológico con la intención de poner a prueba la templanza de estas gentes de carácter bonachón. Uno de los incendios había avanzado hasta llegar a las faldas de un monte colindante, y podían verse sus llamas formando una barrera que ascendía hasta la cima, convertidas en un auténtico dragón de fuego. Me recordaba a la película “Guerrero número 13”, película en la que un ejército de hombres bestia antorcha en mano se acerca por las noches hasta una villa con oscuros propósitos, mientras que los aterrorizados lugareños se arman creyendo que dios les envía un monstruo de fuego como castigo por sus pecados.

Pero en Sagada se ve que no hay armas. Nadie afilaba nada. La gente se encaminaba sin prisas hacia sus tranquilas casas a disfrutar de un apacible sueño antes de comenzar con un nuevo y sosegado día. Y quiso la mañana premiar su entereza, porque al despertar todo seguía igual. El fuego se había extinguido justo antes de llegar al pueblo.

Más fuego
Más fuego

La incredulidad nos duró hasta dejar de estar ociosos para comenzar con la frenética actividad del turista con suerte. Pero tras un día de cuevas, excelentes comidas y paseos, esta salió de su letargo. Con la llegada de un atardecer tempranero, debido a que el sol quedó oculto tras un espeso muro de humo antes de lo acordado, iniciamos el regreso al pueblo. La noche fue más rápida que nuestras piernas, por lo que al llegar a lo alto de la última montaña antes del descenso final, atónitos comprobamos que el inmenso animal anaranjado había regresado. Pero esta vez, tras haber sido menospreciado la noche anterior, había decidido venir acompañado. Eran dos los dragones que se divisaban.

El fuego se acerca
El fuego se acerca

Uno de ellos parecía estar demasiado cerca de nuestro alojamiento. Nos encaminamos hacia allí con la intención de ver con nuestros propios ojos el nivel de alerta. Durante el trayecto no vimos ningún signo de alarma, tensión o preocupación. La gente se movía con su característico paso cansado. Algunos habían incluso encendido sus incendios privados, a modo de hoguera, y sentándose en rededor conversaban con sus amigos sin preocupación alguna. No se daban cuenta de que hacer una hoguera en ese día era como ir a la vendimia con uvas.

Cubos de agua a la espera
Cubos de agua a la espera

Al llegar a nuestro alojamiento vimos a la dueña frente a la puerta principal. En su cara vimos reflejado el primer signo de preocupación. Uno de los incendios quedaba a menos de treinta metros del complejo donde pasábamos las noches. Solo una carretera nos separaba de la colina en llamas. En la parte más cercana a esta carretera habían provocado un pequeño incendio, para tratar de evitar en lo posible que el fuego se acercase demasiado. Un montón de cubos de agua aguardaban en el borde el momento de entrar en acción.

De esta forma pudimos comprobar que son dos los dragones de fuego necesarios para preocupar a un filipino. Pero la sonrisa ahí seguía. Eso parece ser que es tan inevitable como la salida del sol.

Va siendo hora de acabar y descansar un rato. ¿Puede alguien apagar la luz? ¡A no, espera, que ya está apagada!

Llamas al otro lado de la ventana
Llamas al otro lado de la ventana

3 comentarios en “Ardor filipino

  1. A mi me flipa más que mi primo tenga más de polilla que de persona y que se acuerde de una “gran” película como Guerrero nº13 con un “estelar” Antonio Banderas. Al menos estaría sentado “en rededor” del fuego…jajaja

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  2. es que en esa pelicula, quizas eso sea lo mejor, como los duros vikingos se acojonan ante un dragon de fuego y tiene que ir un musulman culto para hacerles ver que son humanos!
    pero julen, habrias aprovechado para asar algo no?un poco de tocino fresco, txistorras o algo no?
    ah!que no teneis…y no las hechais de menos claro….mañana me como un pintxo a vuestra salud!jajaja!

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