Siargao

En el ferry a Siargao
En el ferry a Siargao

Para movernos desde Camiguín hasta Siargao necesitamos de un día entero de viaje. Cuanto más se acerca la hora de abandonar Filipinas, más duele perder un día entero en la carretera. La idea inicial era otra: ir en barco hasta Bohol, una isla bastante turística con lugares como las famosas Chocolate mountains. Pero resulta que el ferry que iba de Camiguín a Bohol lo cancelaron hace seis meses, por lo que necesitaríamos dar un enorme rodeo y perder mucho tiempo para llegar. Eso nos empuja a optar por el plan B: la isla de Siargao. Y en ningún momento nos arrepentiremos de esta decisión. En cierta manera me siento aliviado. La chica holandesa que nos habíamos encontrado en Coron nos comentó que durante su estancia en Filipinas solo un mosquito le había picado. Eso sucedió en Bohol, y a causa de ese picotazo contrajo el Dengue. Yo, con una media de dos-tres picotazos al día, no tenía especial interés en arriesgarme.

Justo después del choque
Justo después del choque

Salimos de Camiguín a lo filipino. El ferry al que embarcamos encalla nada más abandonar el puerto. Un segundo ferry viene en su ayuda para tratar de remolcarnos, pero más que ayudar lo que hace es chocar contra nuestro ferry varias veces. Al final desisten y no queda otra que volver a puerto. Tras cambiar de ferry y volver a pasar un día entero metidos en un autobús, llegamos a Surigao. Un hombre que viaja con nosotros, al enterarse de nuestra intención de ir a Siargao, nos comenta que el próximo ferry a la isla no saldrá hasta la mañana siguiente. Así que nos vemos obligados a pasar esa noche allí. Resulta que el hombre es un funcionario del gobierno que no contento con informarnos y darnos consejo, se ofrece a ayudarnos a buscar alojamiento. En la estación de autobuses le espera un coche privado, al cual subimos con él aceptando así su oferta de hacernos de guía. Nos quedamos maravillados ante la existencia de gente de este tipo, gente que te hace pensar que la humanidad tiene solución. Nos hace sentir como gente importante en una ciudad desconocida. Es extraña la sensación cuando, en alguno de los cruces de la muy congestionada Surigao, la persona que dirige el tráfico da preferencia al coche en el que viajamos. Hasta cierto punto me hace sentir mal, ya que de cambiarse las tornas, dudo de que yo fuese capaz de hacer algo similar por un completo desconocido. Esta es la magia de Filipinas.

Una foto de la costa
Una foto de la costa

A la mañana siguiente llegamos a Siargao y de nuevo nos rodea gente ofreciéndonos motos en alquiler. Nos subimos en una moto con Roy, nosotros detrás y él con una mochila entre las piernas y la otra sobre los brazos. Apenas es capaz de ver la carretera, y mientras conduce nos deleita con temazos de la talla de “Skyline pidgeon”, “Promises” y “Too much love will kill you”. Es increíble como les gusta cantar a las gentes de este país.

Vistas desde el resort
Vistas desde el resort

Nada más alquilar una moto y reservar una habitación en uno de los numerosos resorts de la isla, nos lanzamos al agua sobre una longboard, lo que viene a ser una tabla de surf para principiantes. Surfear nunca ha estado en mi lista de cosas por hacer, pero al encontrarnos en Siargao, la isla Filipina más conocida en lo que a surf se refiere y en donde se realizan competiciones internacionales, nos parece mal no intentarlo. Comenzamos con todas las ganas del mundo, con esperanzas de coger alguna que otra ola por nuestra cuenta. Nunca antes he surfeado, pero como hombre de secano que soy, ¿como de complicado puede ser eso de subirse a una tabla? Una hora después, derrotados y de regreso a la playa, la respuesta ha quedado clara. Pero de repente vemos como aparecen de entre las palmeras Mark y Joel, los dos que nos han alquilado las tablas. Dos lugareños que además de alquilar tablas llevan toda una vida surfeando y enseñando a novatos como nosotros los trucos de este deporte. Sin saber como ha pasado, nos vemos de nuevo en el agua recibiendo una clase de una hora y apalabrando otra de dos para la mañana siguiente. Y la diferencia queda clara desde la primera ola. Con su ayuda conseguimos coger casi todas las olas, comenzando a disfrutar de la sensación de mantenerse sobre la tabla. Una hora después, exhaustos pero sonrientes, volvemos a casa muy contentos con nuestra primera experiencia como surfistas.

Pelea de gallos
Pelea de gallos

Espectadores por las alturas
Espectadores por las alturas

Esa misma tarde nos vamos con Joel, uno de los instructores, a una pelea de gallos. No hemos estado todavía en una y tenemos ganas de tacharlo de la lista. Resulta ser una experiencia curiosa aunque no puedo decir que agradable. Está abarrotado de gente, se hace difícil ver nada, y cada vez que se abre un hueco entre la muchedumbre no veo otra cosa que plumas por todos los lados y los sangrantes cuellos de los dos contendientes. Lo más curioso de todo es ver a los lugareños inmersos en el espectáculo. Joel nos ha traído a un lugar en el interior de la isla donde solo hay filipinos. Nosotros somos los únicos turistas y más de una vez creo percibir sorpresa en la mirada de la gente. Sin lugar a dudas, pocos turistas se pasean por allí. No se trata del típico estadio de peleas con gradas que te puedes encontrar en una capital, sino de un pequeño corral en medio de una zona rural en donde la gente se sube a los árboles para poder ver. La pelea al final es lo de menos.

A la mañana siguiente hacemos frente a nuestra segunda clase de surf. Tenemos comprobado que es posible, por lo que nos metemos al agua con fuerzas renovadas. Fuerzas que se van a evaporar en los primeros diez metros, antes incluso de subirnos a la tabla. Vemos que Joel se dirige mar adentro como quien pasea por la playa, por lo que no vemos el arrecife de coral hasta que es tarde. El sufrimiento comienza cuando pongo el primer pie sobre el arrecife, y noto que las piedras se me clavan como cuchillas. A causa del dolor me resulta casi imposible mantenerme de pie. Una y otra vez acabo cayendo, clavándome piedras en pies y manos. Aunque apenas cubre, sin un solo punto estable de apoyo soy pasto de las olas. Estas me dificultan levantarme, provocándome nuevos cortes. Algunos filipinos que observan desde la orilla me miran sin poder creerse que alguien pueda ser tan inepto: llevo varios minutos revolcándome en el agua, cual gorrino en lodazal, sin poder avanzar un mísero metro. Me da la impresión de que alguno se dirige al agua con la intención de ayudar, por lo que le hago una señal indicándole que todo va bien. Si por los cojones. Al final, consigo avanzar lo suficiente como para llegar a aguas más profundas y me tumbo sobre la tabla. Si destrozo las quillas de la tabla contra el arrecife, dudo que me ponga triste. No exagero si digo que una vez surfeando, me encuentro con manchas de sangre sobre la tabla. No mucha sangre, solo lo justo para poder comentarlo. Al acabar de surfear comprobaremos que tenemos cortes bastante profundos en las plantas de los pies. En resumidas cuentas, muchas risas.

Primer día de surf
Primer día de surf

Ese día no lo disfruté tanto como el anterior. Quizá fuese por el cansancio acumulado de tanto remar o por surfear con olas de mayor tamaño, pero lo cierto es que me costaba mantener el equilibrio. Aún así conseguí coger varias. Y la penúltima que cogí esa mañana fue perfecta, la que más he disfrutado a lo largo de mi efímera carrera como surfista profesional. Ya que aunque esto del surf me ha gustado bastante más de lo que hubiera imaginado, no se si en un futuro tendré la oportunidad de volver a intentarlo.

Poco más hice aquellos días. Apenas vi nada de la isla, pero agradecí desconectar durante un tiempo de la necesidad del turista de tener que visitar todo para dedicarme a surfear y a mezclarme con los isleños. Disfrutamos mucho de esos días, que es lo importante.

3 comentarios en “Siargao

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s